miércoles, 14 de diciembre de 2011

RETALES DE SENTIMIENTOS

El veneno de su aliento hace que pierda el conocimiento,
su mirada descarada hace sonrosar a mi alma,
Aquellos besos amargos me atan a su cuerpo
y esa forma de acariciarme me desnuda por dentro, tan solo un pequeño roce basta y me estremezco.

Los brazos fuertes que al tocarme me desarman, los mismos brazos por los que pierdo el alma.
Sus brazos son aquellos que me encarcelan en su pecho, 
el pecho robusto en el cual siempre me consuelo,
esa dulce prisión de la que escapar no quiero la misma que en su calabozo encierra aquel corazón tan bello.
Sus latidos me dan la vida y su calor abriga  mi largo y duro invierno.
¿Cómo no he de quererte si para mi eres perfecto?
Eres por quien vida tengo, eres en lo primero que pienso cuando despierto, al final del día e incluso con quien sueño.
La verdadera razón de mi existencia.
!Eres lo mejor que tengo y perderte no quiero!
iLya

sábado, 17 de septiembre de 2011

DESTINO

Apareces al igual que la muerte
cuando la vida brilla al igual que el sol
y brota una lluvia de lágrimas por toda la eternidad
volteando hacia el cielo para admirar la belleza
que el destino coloco frente a mi,
tu significado, en el que habrá mejor vida,
el mismo que el de la muerte,
irónico que algo tan lleno de color
sea comparado con la oscuridad misma.

Los ángeles recorrerán tu mente,
La locura descansara en tu cuerpo,
Los pensamientos se volverán pecados,
Seras el ser que despertara lo olvidado.

Sanaran todas tus heridas y nunca estarás triste,
sus colores brindaran alegría
y la muerte acabara con la alianza que tu fuiste.

El olvido recorrerá tu cuerpo.
La locura descansara en tu mente,
Los pecados se han vuelto ángeles,
Seras el ser que despertara su pensamiento.

Grita el silencio al sordo que todo acabara
que ya nada estará bien,
correrán los niños a evitar que se sumerja el olvido
ya que mojara el agua del mar.
Los pensamientos despertaran tu cuerpo,
La locura descanso en pecados,
Los ángeles serán por siempre olvidados.

Seras el ser que morirá en su mente.
Al atardecer caen los últimos rayos del sol
y la oscuridad cubrirá lentamente sus colores,
la diosa de la noche acudirá,
su majestad la luna en una procesión de almas en pena
que traen consigo la muerte y rosas sobre tu propio ataúd.
iLya

domingo, 14 de agosto de 2011

Estrofa de un delirio

Los gritos se escuchan … 
los aullidos son los que ahora me dominan.
Cada renglón, cada letra, cada pensamiento
que son solo un diagrama
de lo q puedo soñar, desear, redactar.

 La simple inspiración de mis noches
oscuras y eternas en las
que solo pienso en ti... en ti
 y en el son de mi música.

Por cada estrofa suelto
un suspiro … deseando que
llegue a ti con la ternura y el deseo
con el q lo lanzo.

Cuando el cielo se aclare,
no estaré allí,
el viento irá conmigo
por el frió manantial
y se sumergirá en el oscuro final del mundo.
Yo iré mas allá,
te seguiré y me enrollaré en ti,
NO ME IRÉ JAMAS
porque somos solo uno.

La oscuridad de la noche
alumbra mi vida,
en el laberinto encontrare tu salida
para que así vueles conmigo
como el viento lo hizo aquella noche
cuando respondiste a mi suspiro.

  iLÿa

Viendo la realidad con los ojos cerrados


Ese sueño es tan intenso,
su mirada fija en la de el,
ambos quieren que sea eterno...
desea que la bese sin miramientos.

Están solos en la habitación,
sus miradas lo dicen todo,
no quieren alejarse de esa emoción,
el pone su brazo alrededor de su cuello.
El dice que no quiere que se vaya,
ella dice que debe marcharse,
el pregunta ¿volverás?
ella dice no lo se pero quisiera.

El sueño continua..


Entonces un sonido estremecedor

los hace separarse por unos segundos,
el regresa y olvidan de nuevo,
se acuestan juntos otra vez.

Platican hasta el amanecer,
se embriagan hasta mas no poder,
están juntos y se dicen muchas cosas,
pero ninguno hace una promesa.

Ella se marcha esperando poder volver
,
el espera q vuelva la quiere ver quiere estar SIEMPRE con ella.
A las 2 horas ella le habla y le dice q volverá,
el la espera con ansias para por lo menos poder sentirla.


Amanecen otro día juntos
,
entre la oscuridad de la noche
pasan tantas cosas
y ella se dice a si misma
despierta!! esto no puede ser!!


No puede hacerlo porque ese sueño

fue la realidad, una realidad
que duró tan poco y solo un minuto,
ella tiene q olvidarlo...
 Y se repite despierta!!
no puedes creerlo,
pero cuando cree haber despertado
el sueño apenas empieza.


Cuando todo empieza a parecer verdad

ella quiere cerrar los ojos
para poder soñar con la realidad
pero cuando lo hace el sueño termina de verdad

                              iLÿa

martes, 9 de agosto de 2011

Renacer

Las lagrimas de sangre que emanan de tus ojos las esparzo sobre mi corazón vacío,
lanzo al viento las palabras tímidas de tu ser y desearía que salvaras mi alma de la oscuridad. Tus labios están débiles y pálidos, tu mirada se empieza a cerrar, estas envuelto en el fuego que separa nuestras vidas...
Contigo veo cosas maravillosas que antes desconocía, aprendí a hablar sin utilizar palabras, solo usando el corazón.
Siempre estuve perdida en un valle de soledad, nunca creí que existiera alguien a quien adorar, hasta que vi la luz de tus ojos. 
Te has convertido en mi Dios,
a ti van dirigidas mis plegarias y pondría mi vida en tus manos.
Veo un brillo claro en el firmamento, la luna se observa en todo su esplendor, estamos abrazados, una perfecta mezcla de almas con un mismo deseo donde el mar acaricia la orilla.
Solo quiero decir que te amo.
Mis palabras se pierden en el infinito donde termina lo indeseado, te quisiera robar un beso y perderme en tu cuerpo...
Tú llevas la noche en tu corazón y la brisa crea un ligero sonido, apoya tu cabeza en mi pecho y dí que siempre estaras conmigo. 
iLÿa

jueves, 4 de agosto de 2011

COMPLETAMENTE PERDIDA

TE BUSCO EN LO MAS PROFUNDO DE MI SENTIR,
EN LOS RINCONES MAS ESCONDIDOS DE MI MENTE.

TE BUSCO EN EL SILENCIO,
EN EL ORGULLO,
EN EL ODIO Y EN EL RENCOR DE TU TRAICIÓN.

TE BUSCO EN LA SED DE MIS LABIOS,
EN EL FRIÓ DE MI ALMA MUERTA,
TE BUSCO EN LA SOLEDAD DE MIS NOCHES
Y EN LA TRISTEZA DE MIS DÍAS.

TE BUSCO EN LAS TUMBAS DE LOS CORAZONES MUERTOS,
TE BUSCO Y NO TE ENCUENTRO

TE BUSCO EN LOS RINCONES MAS HERMOSOS Y ESCONDIDOS DE MI VIDA,
EN LAS CARICIAS , EN LOS BESOS
Y SIENTO UN DOLOR INMENSO EN MIS ENTRAÑAS
UNA MELANCOLÍA QUE DÍA A DÍA ME MATA.

TE BUSCO Y POR FIN TE ENCUENTRO
AQUÍ COMO SIEMPRE CLAVADO EN MI PECHO.

iLÿa

PIENSA EN MI.

 Piensa en mí cuando el sol te estreche entre sus rayos
y  su luz te envuelva en un cálido abrazo.
Piensa en mi cuando la luna se cuele por tu ventana
y su pálido reflejo se cierna sobre tu cuerpo.
Piensa en mí cuando una suave brisa te acaricie el cabello
y  te recuerde todos nuestros momentos tan bellos.
Piensa en mí cuando la lluvia te cubra el cuerpo
y  cada gota te recuerde mis caricias.
Piensa en mí cuando veas una flor solitaria,
cuando el viento te susurre mi nombre,
cuando despiertes y te des cuenta que estas solo
y escuches el desanimado latido de tu corazón,
piensa en mí cuando veas una noche sin estrellas.
Piensa en mí… Cuando estes en los brazos de ella
y su tacto te recuerde la suavidad de mi piel.
Piensa en mí cuando nadie parezca escucharte
y le platiques a la Luna entonces tu pesar.
Piensa en mí cuando veas tu reflejo en el espejo
y se dibuje una tímida sonrisa en tus labios.
Piensa en mí cuando alguien te tome de la mano
y te jure al oído no soltarte jamás
Sólo piensa en mí cuando trates de evitar la lluvia,
cuando trates de esconderte del sol,
cuando corras la cortina de tu cuarto,
cuando trates de no pensar en mí.
Piensa en mí cuando veas una flor solitaria
y el viento te susurre mi nombre.
Cuando despiertes y te des cuenta que estas solo
y escuches el desanimado latido de tu corazón.
Y piensa en mí cuando veas una noche sin estrellas,
solo piensa en mí… Cuando trates de evitar pensar en mí.
iLÿa

martes, 12 de julio de 2011

A TROCITOS

A veces este tipo de historias se nos pasan por la cabeza. No destriparé el final para no desvelar y fastidiar el relato, pero cuando lo leais entendereis a qué me refiero. Como siempre lo escribí en unos minutos y no lo corregí (no soy muy dada a corregir mis textos).




Darío se levantó de la mesa del despacho al tiempo que estiraba los brazos y se desperezaba. Ya era muy tarde. La gente se había marchado por lo menos hacía una hora y media y allí estaba él, terminando de ajustar cuentas. Tomó su gabardina del perchero y abandonó el edificio.
Entró exhausto en su piso de soltero y soltó la gabardina sobre el sofá. Acto seguido entró en la cocina, abrió la nevera y se agachó para ver cuántas posibilidades había para disfrutar aquella noche de una buena cena. Ninguna. Optó por llamar a la pizzería.
Cuando llegó la pizza se abrió una cerveza fresca y al terminar entró en el cuarto de baño para lavarse los dientes, pero un pequeño detalle hizo que sus ojos se fijaran en su mejilla izquierda. Al principio pensó que era un trozo de bacon, algo que se le había pegado, y tiró de él.
- ¡Ay!
Gritó. El trozo de carne no era de la pizza. Era suyo. No supo cómo reaccionar. Se puso nervioso. ¿Tiraba más de él y lo desprendía de la piel? ¿Lo sujetaba con una tirita? ¿Se iba directo a urgencias?. El cansancio le hizo optar por la tirita. Podía ir al médico al día siguiente. Aun así no se acostó relajado y las pesadillas que le acosaron por la noche le afectaron de tal modo que parecía haber perdido dos o tres kilos a base de sudor frío.
Al levantarse lo primero que hizo fue mirarse la herida, y al ver que seguía en las mismas circunstancias se puso una nueva y se metió en la ducha. Al desnudarse descubrió que aquel trocito de carne no era el único que se había desprendido de su cuerpo. En su barriga colgaba una tira de piel y carne de al menos medio centímetro de grosor.
Sintió un mareo e incluso tuvo una arcada. Esos dos trozos de carne despellejada le pusieron enfermo. ¿Un tumor? ¿Una enfermedad congénita? ¿Lepra?. Se vistió rápidamente olvidando la ducha y se metió en el ascensor.
No pudo evitar mirarse en el espejo del ascensor durante el solitario trayecto hasta la calle, pero quiso el azar que el cubículo quedara encajado entre el segundo y primer piso. ¿Encerrado? ¿Ahora que necesitaba salir disparado hacia urgencias?
Comenzó a golpear las paredes e intentar abrir la puerta del ascensor pero los edificios modernos no disponían de ascensores de dos puertas sino de una única que se incrustaba hasta la pared, a tal punto que no era posible meter ni medio centímetro de dedo para tirar de ella.
Miró a todas partes, arriba, en busca de alguna puerta oculta por donde salir… abajo, sin éxito, atrás… pero allí sólo estaba el espejo.
Y el espejo le mostró que su pesadilla no había hecho más que comenzar. Una larga tira de piel carnosa se desprendía de su cuello. El ataque de ansiedad le llegó de golpe. Se hiperventiló y golpeó inútilmente los botones del mando del ascensor, pero cuanto más daba más lo estropeaba. Finalmente se dejó caer al suelo y gritó.
- ¡Socorroooooooooooooooo!
El ataque de nervios fue a más y tiró de su ropa rompiendo la camisa, los pantalones… Cuanto más se desnudaba más trozos de carne desprendida veía. Se estaba convirtiendo en un monstruo a pasos agigantados y no tenía posibilidad de acudir al médico para descubrir qué le estaba pasando.
Se puso en pie y se miró al espejo. Todo él era carne despellejada, una enorme masa informe en carne viva,  tiras de piel gruesas que caían como asquerosos colgajos… Se lanzó contra el espejo.
Dos horas después el técnico, llamado por el portero, arregló el ascensor. La sorpresa que se llevaron al encontrar dentro a un hombre desnudo sangrando a causa de los trozos de espejo que se incrustaron en su rostro y cuerpo fue mayúscula. Se hizo una autopsia para descubrir si se había tratado de un asesinato pero lo único que encontraron fue un envenenamiento a causa de ácido lisérgico que debía haber tomado la noche anterior durante la cena y que le había provocado probablemente alucinaciones. La cantidad de LSD que había tomado era demasiado grande para soportarlo. Sólo el pizzero sabía que aquella pizza estaba confeccionada para un grupo de amigos que se quedaron muy despagados al percatarse de que su pizza no contenía la droga deseada. El pizzero se había equivocado de pizza y Darío había tomado ácido lisérgico para diez personas.
   
Cuando lo enterraron no había más herida en él que un par de cicatrices provocadas por el espejo, una en la frente que se le incrustó en el cerebro, y otra en el pecho que también fue maquillada.

                                              iLya

¿Existe un amor más grande'

Esta es una de esas historias que te pueden emocionar aunque no pretenden sorprenderte. Mi misión es contarte lo que ocurrió, pero como no quiero abusar de largas líneas narrativas, lee a continuación y casi a modo de conversación lo que pasó aquella noche (me he permitido narrarlo y usar las voces de de Lola y Chema)...
   
-   ¡Lola, espera!
Mientras corría tras su novia apretaba el bolsillo más pequeño de su pantalón vaquero, como si temiera que se le escapara aquello que tanto le había costado.
-  ¡Tú no me quieres! – gritaba ella.
Su pelo despeinado mostraba el estado de ánimo que tenía desde hacía un tiempo. Y las ojeras. Esos ojos saltones, las bolsas oscuras y marrones bajo sus ojos... ¿qué se había hecho? ¿dónde estaba la belleza física que un día le enamoró?
-   ¡Claro que te quiero, joder! –gritó Chema- ¡Para!
Siempre fue más rápido que ella así que consiguió deternerla agarrándola de un brazo. Lola paró en seco, pero no porque fuera la opción elegida... le había hecho daño en el brazo.
-   Estás llorando. –Dijo él.
-  ¿Y qué coño quieres que haga? –mientras gritaba hacía aspavientos absurdos con los brazos y escupía rabia contenida- ¡Me has hecho daño, me estás matando negándome una puta cosa que te he pedido, la única puta cosa que te he pedido en esta puta vida de mierda que me ha tocado vivir!.
-  Me duele que hables así. –Chema no podía evitar sentir una punzada en su estómago con cada palabra de odio de Lola.- No vayas allí Lola, quédate conmigo.
Lola se derrumbó y cayó al suelo de rodillas. El pelo sucio ocultó su rostro esquelético, las marcas de tanto dolor y sufrimiento.
-   No lo entiendes ¿verdad? .- Lloró ella.- Un día entré en esta vorágine y tú no lo viste. Y ahora quieres ser mi ángel de la guarda pero sólo me inflinges dolor.
-   No... No digas eso, por favor. Yo daría mi vida por ti.
-   ¡No necesito tu vida, Chema! Necesito tu apoyo, algo de dinero, un poco de paz.... –su voz comenzó a tornarse un ruego, un susurro en plena noche.
-   Lola, cariño. Escúchame. No vayas allí, quédate conmigo. Yo te daré lo que necesitas.
   
Abrió los ojos anegados en lágrimas y levantó la cabeza para mirarle. ¡Qué guapo era! Y tan dulce... así había sido siempre. Pero ciego. Había sido tremendamente ciego. ¿Cuántos ciegos veían más que él? Seguramente más de los que hubiera querido contar.
-   Si sigues andando –dijo Chema- volverás al infierno. Yo te ofrezco el cielo y la paz que tanto pides.
¿Se ha vuelto loco?- pensó ella.
-   La paz que yo pido cuesta dinero. –Confesó Lola con la respiración agitada.
-   Y tú te la proporcionas vendiendo tu cuerpo. –concluyó él.- Eso es el infierno Lola. Yo te hablo de la paz verdadera, la que no se obtiene prostituyéndose, sino descansando feliz al lado de un ser amado. Poder tumbarte en una noche como ésta, mirar a tu lado y ver a tu pareja, feliz, observándote con amor...
-   Joder Chema, cállate ya. –rogó ella echándose a llorar de nuevo al tiempo que se levantaba.
-   ¡No vayas!
-   Lo necesito joder, lo necesito!
-   ¿¿¿QUIERES ESCUCHARME???
Nunca, en cuatro de años de relación, Chema había levantado tanto la voz. Lola se asustó. Su cuerpo delgado no se movió un milímetro, seguía doliéndole cada músculo y no había poro de su piel que no rogara un movimiento rápido hacia las casetas donde terminaba el descampado y empezaba la oportunidad de acabar con el dolor. Aun así le resultaba inevitable temblar.
   
Chema la hizo sentarse junto a él en la tierra. Cada indicación era más dulce que la anterior, como si temiera romper la magia del momento. Asió la bolsita de la que Lola se hacía acompañar cuando iba al descampado y la dejó sobre sus piernas. Ella le miraba con temor y al mismo tiempo con curiosidad.
-  ¿Qué vas a hacer?
Chema no contestó. Metió su mano en el bolsillo del vaquero y sacó una papelina. Los ojos de Lola comenzaron a brillar. Tragó saliva, su cuerpo reaccionó con una subida de adrenalina que le disparó el sistema nervioso, y la ansiedad comenzó a convertirse en una histérica y la vez dulce espera.
-  me quieres. –Admitió ella al fin.
De nuevo Chema guardó silencio. Le había visto muchas veces prepararse una dosis, y no podía evitar pensar que en cada una de esas ocasiones había dicho que sería la última vez porque a la próxima la abandonaba a su suerte, cosa que jamás había podido hacer y que lamentaba día tras día, especialmente cuando hacía el amor a un cuerpo extremadamente delgado y miraba a unos ojos apenas sin pupilas.
Lo hizo todo él. Se ocupó de verter la heroína en la cuchara, soltar un chorrito pequeño de agua sobre la cuchara, quemar el contenido desde la parte inferior de ésta, deshacer y mezclar ambas sustancias, y sorberlas con la jeringuilla más de una vez usada por Lola.
Cuando terminó le pasó la jeringuilla y la observó.
No me mira con amor, me mira con desesperación.
- Gracias cariño, será la última vez, lo prometo.
No te creo Lola.
-  Luego tomaré metadona y empezaremos una nueva vida.
Siempre dices lo mismo.
-  Nos casaremos y tendremos....
Ya no puede hablar, como siempre. Ahora se abandonará a un paraíso artificial.
-  .... tendremos hijos.
No más prostitución.
-  Serán muy guapos. –Lola sonreía ahora. La heroína viajaba rápidamente por su sangre y su cuerpo comenzaba a relajarse.
No más robos.
-   De hecho hasta consentiría que fueran a colegios de pago como tu querías. – Sonrió, pero qué falsa le parecía esa sonrisa a Chema.
No más humillaciones.
-  ¡Dios, qué paz!.- No se llegó a quitar la jeringuilla de su brazo. Allí estaba, fantasmagórica ante los ojos de Chema, indicándole que no existía para Lola amor más grande que el de la droga.
No más dolor.
Lola gimió. No llegó a ser un susurro, se abandonó al placer, a la paz, al sueño. Después dejó de respirar. Pero no te preocupes lector, ella no se dio cuenta. Su paso de la vida a la muerte fue cuestión de segundos, tiempo durante el cual sólo sintió el amor de Chema y el deseo de vivir una vida diferente. Murió feliz.
Ahora estás libre cariño. Y ahora me reuniré contigo.
Chema le quitó la jeringuilla y se sirvió su propia dosis.
¿De verdad creías que no te quería Lola? Sin ti no puedo vivir. Ahora nos vemos amor.
La besó en los labios, pero si bien aún estaba caliente su cuerpo, ya se notaba la muerte en aquel leve y último roce.
Chema murió con la mano izquierda agarrada fuertemente a la de su amada, y su último pensamiento se lo llevó una frase... “no hay amor más grande que el que siento yo por ti”. ¿Que cómo sé yo todo esto? ... permítame una sonrisa... yo estaba allí, pero ellos no podían verme. Todo ser humano tiene un compañero invisible a los ojos... ¿No notas el tuyo a tu lado?... a veces podéis presentirnos.

                                                  iLya

CLAUSTROFOBIA



Nacimiento del relato: Este relato no tiene más historia que la de un día de aburrimiento y unos minutos para escribir algo. Como generalmente no pienso lo que voy a escribir, éste es de esos que comienzan y acaban sin saber a priori qué saldrá ni cómo finalizará.

 
¿Cuándo ha empezado esta sensación? Hace un momento estaba tarareando una canción y no he tenido ninguna impresión desagradable que hiciera presuponer que iba a encontrarme en este estado. Esto... esto es muy raro. He entrado en la habitación, se ha cerrado la puerta y ahora... ahora esta sensación de ahogo que atenaza mi garganta. Me da miedo. Es como un calor que sube de la garganta hasta la boca. No puedo respirar. ¡Aire! ¡Necesito aire! Si pudiera abrir esa ventana!!! ¡Si pudiera simplemente abrir la puerta! Gabriela, tranquilízate…
   
Quiero gritar y no puedo, me falta el aire. La garganta me abrasa. Las paredes.. las paredes se acercan y la habitación se está haciendo pequeña. ¡Oh Dios! Necesito respirar, necesito salir, ¡salir! ¡SALIR!
   
No es suficiente el aire que me doy con la mano y ese calor... ese calor que me oprime. No, por favor, alejaos de mí. Las paredes tienen vida y quieren oprimirme. No puedo más. ¡Dejadme salir!
   
Estoy llorando y tengo pánico. Si sigo así dejaré de ser racional. No puedo dejarme vencer por el pánico, no puedo no puedo no puedo....
   
Respiro hondo, al fin, respiro una vez. ¡Una vez! No! Ha vuelto el calor sofocante de la garganta y no consigo aspirar más aire. Me voy a desmayar y tengo miedo.... ¡Qué angustia!
   
Me siento mareada y las lágrimas que caen por mis ojos no me alivian. Necesito aire en mi pecho, aire en mis pulmones, aire que entre por mi boca. La tengo abierta, ¿por qué no entra? Me voy a desmayar, me voy a desmayar... tranquila Gabriela, tranquila, tienes que seguir intentándolo. Nadie puede ayudarte. ¡Respira!
   
Nooo, nooo, las paredes vuelven a moverse, vienen hacia mí, tengo miedo... Que alguien me ayude. ¡Aire! ¡Ayuda!
   
-          ¡Ayuuuuuuudaaaaaaaaaaaa!
   
La puerta de la celda se abre y entra un celador.
-          Gabriela, ¿lo has vuelto a hacer?
-          Me ahogo.
-          Anda, tómate la pastilla. Guardártela en la boca no te curará.
-          Es que las voces me dicen que no me las tome.
-          Eso es la esquizofrenia. Anda, tómate la pastilla.
-          ¿Y desde cuando estoy yo esquizofrénica? Voy a tener que hablar con mi nieto. ¿Quién eres?
El celador chasqueó la lengua.
-          Esquizofrenia y Alzheimer, mala combinación.
Acto seguido se presentó de nuevo, le animó a tomarse la pastilla y salió de la celda.


                                                           iLya