sábado, 17 de septiembre de 2011

DESTINO

Apareces al igual que la muerte
cuando la vida brilla al igual que el sol
y brota una lluvia de lágrimas por toda la eternidad
volteando hacia el cielo para admirar la belleza
que el destino coloco frente a mi,
tu significado, en el que habrá mejor vida,
el mismo que el de la muerte,
irónico que algo tan lleno de color
sea comparado con la oscuridad misma.

Los ángeles recorrerán tu mente,
La locura descansara en tu cuerpo,
Los pensamientos se volverán pecados,
Seras el ser que despertara lo olvidado.

Sanaran todas tus heridas y nunca estarás triste,
sus colores brindaran alegría
y la muerte acabara con la alianza que tu fuiste.

El olvido recorrerá tu cuerpo.
La locura descansara en tu mente,
Los pecados se han vuelto ángeles,
Seras el ser que despertara su pensamiento.

Grita el silencio al sordo que todo acabara
que ya nada estará bien,
correrán los niños a evitar que se sumerja el olvido
ya que mojara el agua del mar.
Los pensamientos despertaran tu cuerpo,
La locura descanso en pecados,
Los ángeles serán por siempre olvidados.

Seras el ser que morirá en su mente.
Al atardecer caen los últimos rayos del sol
y la oscuridad cubrirá lentamente sus colores,
la diosa de la noche acudirá,
su majestad la luna en una procesión de almas en pena
que traen consigo la muerte y rosas sobre tu propio ataúd.
iLya

domingo, 14 de agosto de 2011

Estrofa de un delirio

Los gritos se escuchan … 
los aullidos son los que ahora me dominan.
Cada renglón, cada letra, cada pensamiento
que son solo un diagrama
de lo q puedo soñar, desear, redactar.

 La simple inspiración de mis noches
oscuras y eternas en las
que solo pienso en ti... en ti
 y en el son de mi música.

Por cada estrofa suelto
un suspiro … deseando que
llegue a ti con la ternura y el deseo
con el q lo lanzo.

Cuando el cielo se aclare,
no estaré allí,
el viento irá conmigo
por el frió manantial
y se sumergirá en el oscuro final del mundo.
Yo iré mas allá,
te seguiré y me enrollaré en ti,
NO ME IRÉ JAMAS
porque somos solo uno.

La oscuridad de la noche
alumbra mi vida,
en el laberinto encontrare tu salida
para que así vueles conmigo
como el viento lo hizo aquella noche
cuando respondiste a mi suspiro.

  iLÿa

Viendo la realidad con los ojos cerrados


Ese sueño es tan intenso,
su mirada fija en la de el,
ambos quieren que sea eterno...
desea que la bese sin miramientos.

Están solos en la habitación,
sus miradas lo dicen todo,
no quieren alejarse de esa emoción,
el pone su brazo alrededor de su cuello.
El dice que no quiere que se vaya,
ella dice que debe marcharse,
el pregunta ¿volverás?
ella dice no lo se pero quisiera.

El sueño continua..


Entonces un sonido estremecedor

los hace separarse por unos segundos,
el regresa y olvidan de nuevo,
se acuestan juntos otra vez.

Platican hasta el amanecer,
se embriagan hasta mas no poder,
están juntos y se dicen muchas cosas,
pero ninguno hace una promesa.

Ella se marcha esperando poder volver
,
el espera q vuelva la quiere ver quiere estar SIEMPRE con ella.
A las 2 horas ella le habla y le dice q volverá,
el la espera con ansias para por lo menos poder sentirla.


Amanecen otro día juntos
,
entre la oscuridad de la noche
pasan tantas cosas
y ella se dice a si misma
despierta!! esto no puede ser!!


No puede hacerlo porque ese sueño

fue la realidad, una realidad
que duró tan poco y solo un minuto,
ella tiene q olvidarlo...
 Y se repite despierta!!
no puedes creerlo,
pero cuando cree haber despertado
el sueño apenas empieza.


Cuando todo empieza a parecer verdad

ella quiere cerrar los ojos
para poder soñar con la realidad
pero cuando lo hace el sueño termina de verdad

                              iLÿa

martes, 9 de agosto de 2011

Renacer

Las lagrimas de sangre que emanan de tus ojos las esparzo sobre mi corazón vacío,
lanzo al viento las palabras tímidas de tu ser y desearía que salvaras mi alma de la oscuridad. Tus labios están débiles y pálidos, tu mirada se empieza a cerrar, estas envuelto en el fuego que separa nuestras vidas...
Contigo veo cosas maravillosas que antes desconocía, aprendí a hablar sin utilizar palabras, solo usando el corazón.
Siempre estuve perdida en un valle de soledad, nunca creí que existiera alguien a quien adorar, hasta que vi la luz de tus ojos. 
Te has convertido en mi Dios,
a ti van dirigidas mis plegarias y pondría mi vida en tus manos.
Veo un brillo claro en el firmamento, la luna se observa en todo su esplendor, estamos abrazados, una perfecta mezcla de almas con un mismo deseo donde el mar acaricia la orilla.
Solo quiero decir que te amo.
Mis palabras se pierden en el infinito donde termina lo indeseado, te quisiera robar un beso y perderme en tu cuerpo...
Tú llevas la noche en tu corazón y la brisa crea un ligero sonido, apoya tu cabeza en mi pecho y dí que siempre estaras conmigo. 
iLÿa

jueves, 4 de agosto de 2011

COMPLETAMENTE PERDIDA

TE BUSCO EN LO MAS PROFUNDO DE MI SENTIR,
EN LOS RINCONES MAS ESCONDIDOS DE MI MENTE.

TE BUSCO EN EL SILENCIO,
EN EL ORGULLO,
EN EL ODIO Y EN EL RENCOR DE TU TRAICIÓN.

TE BUSCO EN LA SED DE MIS LABIOS,
EN EL FRIÓ DE MI ALMA MUERTA,
TE BUSCO EN LA SOLEDAD DE MIS NOCHES
Y EN LA TRISTEZA DE MIS DÍAS.

TE BUSCO EN LAS TUMBAS DE LOS CORAZONES MUERTOS,
TE BUSCO Y NO TE ENCUENTRO

TE BUSCO EN LOS RINCONES MAS HERMOSOS Y ESCONDIDOS DE MI VIDA,
EN LAS CARICIAS , EN LOS BESOS
Y SIENTO UN DOLOR INMENSO EN MIS ENTRAÑAS
UNA MELANCOLÍA QUE DÍA A DÍA ME MATA.

TE BUSCO Y POR FIN TE ENCUENTRO
AQUÍ COMO SIEMPRE CLAVADO EN MI PECHO.

iLÿa

PIENSA EN MI.

 Piensa en mí cuando el sol te estreche entre sus rayos
y  su luz te envuelva en un cálido abrazo.
Piensa en mi cuando la luna se cuele por tu ventana
y su pálido reflejo se cierna sobre tu cuerpo.
Piensa en mí cuando una suave brisa te acaricie el cabello
y  te recuerde todos nuestros momentos tan bellos.
Piensa en mí cuando la lluvia te cubra el cuerpo
y  cada gota te recuerde mis caricias.
Piensa en mí cuando veas una flor solitaria,
cuando el viento te susurre mi nombre,
cuando despiertes y te des cuenta que estas solo
y escuches el desanimado latido de tu corazón,
piensa en mí cuando veas una noche sin estrellas.
Piensa en mí… Cuando estes en los brazos de ella
y su tacto te recuerde la suavidad de mi piel.
Piensa en mí cuando nadie parezca escucharte
y le platiques a la Luna entonces tu pesar.
Piensa en mí cuando veas tu reflejo en el espejo
y se dibuje una tímida sonrisa en tus labios.
Piensa en mí cuando alguien te tome de la mano
y te jure al oído no soltarte jamás
Sólo piensa en mí cuando trates de evitar la lluvia,
cuando trates de esconderte del sol,
cuando corras la cortina de tu cuarto,
cuando trates de no pensar en mí.
Piensa en mí cuando veas una flor solitaria
y el viento te susurre mi nombre.
Cuando despiertes y te des cuenta que estas solo
y escuches el desanimado latido de tu corazón.
Y piensa en mí cuando veas una noche sin estrellas,
solo piensa en mí… Cuando trates de evitar pensar en mí.
iLÿa

martes, 12 de julio de 2011

A TROCITOS

A veces este tipo de historias se nos pasan por la cabeza. No destriparé el final para no desvelar y fastidiar el relato, pero cuando lo leais entendereis a qué me refiero. Como siempre lo escribí en unos minutos y no lo corregí (no soy muy dada a corregir mis textos).




Darío se levantó de la mesa del despacho al tiempo que estiraba los brazos y se desperezaba. Ya era muy tarde. La gente se había marchado por lo menos hacía una hora y media y allí estaba él, terminando de ajustar cuentas. Tomó su gabardina del perchero y abandonó el edificio.
Entró exhausto en su piso de soltero y soltó la gabardina sobre el sofá. Acto seguido entró en la cocina, abrió la nevera y se agachó para ver cuántas posibilidades había para disfrutar aquella noche de una buena cena. Ninguna. Optó por llamar a la pizzería.
Cuando llegó la pizza se abrió una cerveza fresca y al terminar entró en el cuarto de baño para lavarse los dientes, pero un pequeño detalle hizo que sus ojos se fijaran en su mejilla izquierda. Al principio pensó que era un trozo de bacon, algo que se le había pegado, y tiró de él.
- ¡Ay!
Gritó. El trozo de carne no era de la pizza. Era suyo. No supo cómo reaccionar. Se puso nervioso. ¿Tiraba más de él y lo desprendía de la piel? ¿Lo sujetaba con una tirita? ¿Se iba directo a urgencias?. El cansancio le hizo optar por la tirita. Podía ir al médico al día siguiente. Aun así no se acostó relajado y las pesadillas que le acosaron por la noche le afectaron de tal modo que parecía haber perdido dos o tres kilos a base de sudor frío.
Al levantarse lo primero que hizo fue mirarse la herida, y al ver que seguía en las mismas circunstancias se puso una nueva y se metió en la ducha. Al desnudarse descubrió que aquel trocito de carne no era el único que se había desprendido de su cuerpo. En su barriga colgaba una tira de piel y carne de al menos medio centímetro de grosor.
Sintió un mareo e incluso tuvo una arcada. Esos dos trozos de carne despellejada le pusieron enfermo. ¿Un tumor? ¿Una enfermedad congénita? ¿Lepra?. Se vistió rápidamente olvidando la ducha y se metió en el ascensor.
No pudo evitar mirarse en el espejo del ascensor durante el solitario trayecto hasta la calle, pero quiso el azar que el cubículo quedara encajado entre el segundo y primer piso. ¿Encerrado? ¿Ahora que necesitaba salir disparado hacia urgencias?
Comenzó a golpear las paredes e intentar abrir la puerta del ascensor pero los edificios modernos no disponían de ascensores de dos puertas sino de una única que se incrustaba hasta la pared, a tal punto que no era posible meter ni medio centímetro de dedo para tirar de ella.
Miró a todas partes, arriba, en busca de alguna puerta oculta por donde salir… abajo, sin éxito, atrás… pero allí sólo estaba el espejo.
Y el espejo le mostró que su pesadilla no había hecho más que comenzar. Una larga tira de piel carnosa se desprendía de su cuello. El ataque de ansiedad le llegó de golpe. Se hiperventiló y golpeó inútilmente los botones del mando del ascensor, pero cuanto más daba más lo estropeaba. Finalmente se dejó caer al suelo y gritó.
- ¡Socorroooooooooooooooo!
El ataque de nervios fue a más y tiró de su ropa rompiendo la camisa, los pantalones… Cuanto más se desnudaba más trozos de carne desprendida veía. Se estaba convirtiendo en un monstruo a pasos agigantados y no tenía posibilidad de acudir al médico para descubrir qué le estaba pasando.
Se puso en pie y se miró al espejo. Todo él era carne despellejada, una enorme masa informe en carne viva,  tiras de piel gruesas que caían como asquerosos colgajos… Se lanzó contra el espejo.
…
Dos horas después el técnico, llamado por el portero, arregló el ascensor. La sorpresa que se llevaron al encontrar dentro a un hombre desnudo sangrando a causa de los trozos de espejo que se incrustaron en su rostro y cuerpo fue mayúscula. Se hizo una autopsia para descubrir si se había tratado de un asesinato pero lo único que encontraron fue un envenenamiento a causa de ácido lisérgico que debía haber tomado la noche anterior durante la cena y que le había provocado probablemente alucinaciones. La cantidad de LSD que había tomado era demasiado grande para soportarlo. Sólo el pizzero sabía que aquella pizza estaba confeccionada para un grupo de amigos que se quedaron muy despagados al percatarse de que su pizza no contenía la droga deseada. El pizzero se había equivocado de pizza y Darío había tomado ácido lisérgico para diez personas.
   
Cuando lo enterraron no había más herida en él que un par de cicatrices provocadas por el espejo, una en la frente que se le incrustó en el cerebro, y otra en el pecho que también fue maquillada.

                                              iLya